miércoles, 28 de abril de 2010

No estoy satisfecho

No estoy satisfecho conmigo,
algo como un rencor que me apasiona
brota de mi silencio sin medida.
Blanco cristal de bienvenida,
ansío los brillos matutinos,
el gemido brutal de la muerte
desaciendo mi mirada para siempre.

Morir, moriré con las piernas ancianas,
con el rostro carcomido por el aire.
Pero ahora nadie llora. Sólo yo
puedo buscar el dinero y no encontrarlo,
y buscar trabajo como si yo no fuese un trabajador.

Pero no reconozco mis manos,
pero mis huesos se ríen precozmente.
Antes del último tropezón, ensayo una brutal dentellada
en el fondo de mi quehacer.


Kepa Ríos Alday

Mi Crisis

Tampoco está de más escribir un poco acerca de esto que me está pasando. No lo puedo creer.
Según llego el lunes al trabajo, con el besito de Alejandra aún fresco en los labios, me llama mi jefe y me dice que ya no me va a dar más trabajo y que estoy a disposición de recursos humanos. Es decir, me casi despide.
Yo creí que me moría. Pero aquí sigo. Lo único es que he perdido dos kilos en dos días. Eso no está mal.
Pero me doy cuenta que a mi no me pasa como a Menassa. Yo me pongo a escribir y soy un idiota escribiendo de sus problemas, no podría jamás pretender que a nadie le interese lo que escribo.
Solamente escribo cuando me encuentro muy muy mal y ya no sé que hacer. Realmente no tendría que estar escribiendo, tendría que estar buscando trabajo. Pero escribir me tranquiliza. Me hace sentir acompañado.
Ahora tengo que salir a buscar trabajo.
Piénsalo bien Kepa, lo que ganas en Indra lo podrás conseguir en varios sitios. Acuerdate que antes ganabas 800 de comercial. Seguro que puedes meter la cabeza por algún lado. No estás ganando tanto. Todo lo del trabajo es muy psíquico. Son todo relaciones, conversaciones... Pero qué boludo eres, lo tenías que haber hecho antes de que te echaran de Indra.

lunes, 12 de abril de 2010

poema a Gardel

Largo camino de la muerte
en ti confío
en ti mis horas acreciento
y canto sobre tu grandioso silencio
poemas compañeros...
Barra querida de aquellos tiempos.
Se terminaron para mí todas las farras,
mi cuerpo se alza sobre una tormenta magistral,
deleita rincones del tiempo,
carne destronada que cae
haciendo música.

Tu voz se ha llevado el viento,
y en el viento se ha quedado tu piel
impregnada de magnolias.
Tu oscuro rostro de feroz poeta
me ha cegado con su sed infinita.
Tus manos vacías me han llenado
de vacuos estruendos del alma,
y de tu pecho ha brotado como una luz
el mío.

Un dolor, una alegría,
termina contigo y contigo también
ha comenzado.
Quisiera gritar
bajo un relámpago tan conmovedor
como el océano en calma. Y ser
como tu voz un hombre
que talado se desangra.


Kepa Ríos Alday
Talleres de Poesía Grupo Cero