Examiné tus ruedas engañosas,
esas palabras donde vuelves
a aparecer de imprevisto.
Examiné tus monedas usadas,
tus ojos gastados en el amor,
tus manos forjadas en caricias.
Detenidamente, examiné tu cuerpo,
tu cuerpo sin nada,
una mujer tendida para el amor,
desplegada como un ejército inexperto,
como un discurso jamás pronunciado.
Examino minuciosamente tu boca que se abre,
tus labios que besan lentamente,
tus ruedas engañosas diciendo vete
y ven, continuamente.
Kepa Ríos Alday
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