jueves, 27 de marzo de 2025

Leyendo los Condenados de la Tierra de Franz Fanno

 

En eso es lo que terminó la revolución burguesa, lo de libertad, igualdad, fraternidad... ¿para eso querían vencer a la nobleza e instaurar un nuevo orden? ¿Para convertirse ellos mismos en opresores de los indígenas?

El diezmo que cobraba la nobleza o la iglesia era tal vez más respetuoso con los oprimidos que la sobreexplotación a la que someten los colonos a los colonizados.

Este debate que he empezado es estéril porque ya no se puede volver al pasado. Tampoco merece la pena desgañitarse anunciando el fracaso de la revolución burguesa: todas las revoluciones fracasan porque todo lo humano fracasa porque todo lo humano es perecedero, mortal... toda verdad humana está destinada a ser sustituida por otra nueva.

Ahora mismo lo que creo es en el trabajo, en la muerte,  porque se trabaja para morir lo más tarde posible. Se trabaja para vivir y se trabaja mientras se vive. Trabajar es transformar la realidad, peoveerla de riquezas eternas.

Querer transformar todo es no transformar nada. A menudo las revoluciones no transforman nada porque quieren transformar todo. Los que transforman algo son los que trabajan. Ya sea que hagan panes o poemas, ya sea que roturen la tierra o el papel.


Kepa Ríos Alday


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