viernes, 30 de julio de 2010

POR TAN ESTRECHA GRUTA EN CARNE VIVA

POR TAN ESTRECHA GRUTA EN CARNE VIVA

Por tan estrecha gruta en carne viva,
la lengua sigilosa deslizaba,
arrebolando pieles gustativas,
amarga miel, licor de baba.

Un doblar de cuerpo involuntario,
doblando ya el placer su anatomía
dejaba al descubierto el escenario,
y la amorosa entrada de alcancía.

¡Ábrete sésamo! Te doy el oro,
las perlas, los diamantes y rubíes
sediento estoy de darte, te lo imploro.

En esta gruta oscura, los diamantes
de la bolsa voy vertiendo, en este foso,
y cada piedra al caer, cae a un estanque.


Kepa Ríos Alday

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